DE MI INFANCIA, MIS VIAJES Y MIS RECUERDOS

Yo nací en el verano del 77. Jo, dices 77 y suena lejano, pero para mis recuerdos parece que fue ayer.
Yo nací en el hospital La Fe de Valencia, en el antiguo obviamente, y en aquellos años a los hermanitos no les dejaban subir a conocer al nuevo miembro de la familia, así que mi hermano mayor me conoció cuando llegué a casa. Nací un miércoles, mi madre lo recuerda perfectamente porque dice que estaba viendo un programa que se llamaba Martes Noche cuando se puso de parto, y nací sobre las siete de la mañana.
En aquellos años mi padre aún no tenía coche, el primero que tuvo fue un 850 y yo ya era pequeña. Recuerdo aquel coche perfectamente, incluso si me esfuerzo el olor de la tapicería (sí sí, soy muy de olores) Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi familia son los viajes de verano en coche. Las peleas con mi hermano para ver quien metía primero su ropa en la maleta y a mi padre poniéndonos firmes a todos. Luego durante el trayecto oyendo música, Duncan dhu, si nos dejaban elegir a nosotros, o La Pantoja y Julio Iglesias si elegían mis padres. Recuerdo ir al pueblo de mis padres, Puertollano, prácticamente todos los veranos, a casa de mi abuela y a ver a toda la familia, y ahí sí, recuerdo perfectamente el olor de la casa de mi abuela. Y la emoción que siempre me embargaba cuando nada más entrar al pueblo veía el monumento al minero. Y este año cuando tuvimos que volver a ir a despedir a mi tío, volví a sentir todo aquello.
Donosti, adonde nos llevaron para ver a los que durante unos años fueron como su familia, mis padres vivieron unos años allí, y dejaron muy buenos amigos. De hecho mi nombre parte de allí. Sus vecinos y amigos, tenían dos niñas Cristina y Ana, y mi madre cuando se vinieron a vivir a Valencia les dijo a las niñas que si alguna vez tenía una hija llevaría sus dos nombres y aquí estoy, de ahí viene Ana Cristina. Me encantó aquel viaje y me enamoré de la ciudad, a la que volví hace un par de años a conocer a una gran amiga blogger.
Granada, Málaga, Segovia, León, Barcelona, Madrid. Especialmente recuerdo las veces que fuimos a Madrid, que sin duda es de mis ciudades favoritas del mundo. Tenía 7 años la primera vez que la pisé y me impactó tanto que pensé que podría vivir allí. Como teníamos familia allí, volvimos, y me volvió a encantar. Y más tarde cuando empecé a trabajar en Leche Pascual tuve que pasar allí unas semanas de curso, y a mis 24 años me terminó de conquistar.
Tengo todos esos viajes en mi mente y recurro a ellos cuando quiero volver a sentir aquella unidad familiar, aquello de estar los 4. Hace poco tuvimos que ir otra vez los 4 de viaje, aunque esta vez se unió Carlos, y el que conducía era mi hermano, y es curioso como me sentí, por momentos parecía que éramos los de entonces.
Os pasa eso de tener recuerdos de niños que os hacen cerrar los ojos y parece que estéis ahí??
Recuerdo el primer piso en el que vivimos los cuatro, hasta mis doce años que nos mudamos. Mi parvulario. El 600 de mi yayo (y meternos todos en el 600, no me preguntéis cómo). Las casas de alquiler de verano de mis yayos. La serie V que tanto me impactó. La primera vez que pasé un quirófano con 5 años. Mi primer día con uniforme en el cole de las monjas. Las tortitas que me hacía mi madre. El día que me pegué un tortazo desde el sofá por intentar dar la voltereta. El primer niño que me gustó en el cole con apenas 5 años, que se llamaba David y además era mi vecino. La bicicleta que teníamos en el balcón. Las meriendas de las tardes viendo Barrio Sésamo. Y el teléfono góndola rojo. Los dos rombos en la tele y esperar que mi padre no los viera para que no nos mandara a la cama. Y jugar encima de mi madre al pellizco mientras me partía de risa con sus cosquillas.
Me encanta mi presente y siempre soy de mirar el futuro, pero a veces, sólo a veces, me gusta parar y mirar para atrás para recordarme de donde vengo y de quien soy.

Comentarios

  1. siempre digo que los recuerdos de la infancia se quedan muy grabados, por muchos años que pasen. te puedes acordar de una escena del colegio de cuando tenías ocho años, y a lo mejor no te acuerdas de una comida-coñazo mucho más reciente. estoy de acuerdo en que el olfato es el sentido que más recuerdos evoca. en el colegio, alguna vez que tuve que entrar en el pabellón de los pequeños siendo ya mayor, el olor característico a pupitre y a colonia de niño me trasladaba a esa época.
    y me encantan los coches antiguos, como el 600 y el 850. cuando veo alguno de esos por la calle, le hago una foto.
    besos!! :*

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    1. Es cierto Chema! La infancia se nos queda a fuego grabado. Y el olor y la música a mí me hacen remover todo. Y cada vez que veo un 600 me acuerdo de mi yayo.
      Besos

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