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Mostrando entradas de abril, 2019

ADICTA

Soy adicta a las sonrisas, a esas que salen naturales, sin forzar. Soy adicta a las personas que me trasmiten buen rollo. A los momentos divertidos, a las carcajadas.
Soy adicta al olor del café y al sonido del mar, incluso en días de viento y marea fuerte, ahí me gusta más el sonido del mar, si cabe, cuando está embravecido.
Estoy enganchada a la música, a ciertas canciones que me saben a personas, a momentos. Y soy capaz de escucharlas en bucle, para revivirlos. Y eso me recuerda que soy adicta a algunos ratos especiales, esos que te supieron a magia y que son irrepetibles.
Soy adicta a los suspiros que se escapan cuando no puedes escapar tú, a los besos que saben a vida, y a los abrazos en los que te das entera y se dan a ti, esos apretados y que te levantan los pies del suelo. Soy adicta a las caricias, esas que te estremecen y ponen el vello de punta.
Adicta también a que el viento me meza mientras corro, a ver caer las hojas en otoño y la primavera sacar los colores a mi paso. Y…

LISTEN TO YOUR HEART

Si hay algo que la vida me ha dejado claro, es que el amor es sencillo, los complicados somos nosotros.
En realidad enamorarse es fácil, sólo hace falta química, conocer a esa persona que "te pone" y dejarse llevar.
Lo que pasa es que a nosotros nos encanta complicarnos la vida, y a veces nos dejamos gobernar más por la cabeza, aunque sintamos que no es eso lo que realmente queremos.
Y es una pena, porque si te dejas arrastrar por aquello que te hace latir fuerte, experimentarás una sensación de plenitud que no es comparable a nada
En este caso, ellos lo hicieron. Llevan juntos desde los trece y diecisiete años (mamá, fuiste bastante precoz en eso de enamorarte "ahora sé a quién me parezco" y papá...tú un poco asaltacunas)
Mi padre vio a mi madre y dijo: esa rubia es para mí. Y mi madre iba por ahí ya diciendo que mi padre era su novio. Eso sí, a escondidas porque si mi yaya se enteraba, la castigaba hasta que cumpliera los 40.
Muchos podrían pensar que un amor que…

JULIA

Yo tenía 18 años y una noche me fui de fiesta con mi hermano y sus amigos. Estando en algún pub, creo que de la zona Xúquer, apareció un grupo de chicas y una de ellas se me quedó mirando, bastante seria (aunque ahora diga que no fue para tanto) Parece ser que preguntó a uno de los amigos de mi hermano: ¿quién es esa rubia que está con Jose?, y los amigos le dijeron: su hermana. Y esa fue la noche que nos presentaron.
Se convirtió en la novia de mi hermano y unos años más tarde, en la mujer de mi hermano. Mi cuñada. Lo cierto es que siempre nos hemos entendido bastante bien, y eso que somos muy distintas.  Y agradezco a la vida que la haya puesto en mi camino por tantos motivos.
Supongo que el primordial, o mejor dicho los primordiales, son tres y tienen nombre propio: Nicolás, Noelia y Fernando. Ella es la madre de lo que más quiero en el mundo, mis sobrinos, mis tres amores.
Conozco tantos casos de tías o tíos, que apenas pueden disfrutar de sus sobrinos. Tantas madres, sobre protec…