MIEDO

No sé si lo sabéis pero el miedo es una emoción aprendida. Esto quiere decir que nadie nace con ella, nadie nace con miedos, es una emoción que nos van trasmitiendo nuestros padres, la gente que nos rodea, lo que vemos, lo que escuchamos, lo que nos cuentan, la vida. Cuando en primero de carrera nos explicaron esto en la asignatura de Psicología de la Emoción yo no lo veía muy claro hasta que nos enseñaron vídeos de varios experimentos. En uno de ellos se veía a un bebé jugando con una rata tranquilamente, naturalmente la rata lo era de laboratorio y no suponía ningún riesgo para el pequeño. Él la miraba con curiosidad y la tocaba y la rata se dejaba hacer y el niño estaba muy tranquilo jugando con el roedor. En un momento dado se llevan a la rata y el niño se queda sólo y al momento vuelven a soltar la rata esta vez acompañada de un ruido extremadamente fuerte y desagradable, ruido que reproducen cada vez que la rata aparece. Obviamente el niño cada vez que oye ese estruendo se pone a llorar y cada vez que lo escucha llega acompañado de la rata, así pues, tras varias veces de repetición de ruido más rata, vuelven a retirar la rata y dejar al bebé sólo. En las posteriores veces, en cuanto la rata aparece en escena, a pesar de no ir acompañada ya de ningún sonido, el pequeño automáticamente se pone a llorar. Ha relacionado la presencia del roedor con ese ruido que tanto daño le hace y ha cogido miedo al animal sin otro motivo que la relación entre el sonido y la rata.
Podemos pensar que el miedo es una emoción negativa pero eso no siempre es así. Hay un tipo de miedo que es necesario, es ese miedo que nos hace ser cabales, el que nos hace por ejemplo no cruzar una carretera con un semáforo en rojo o no subirnos a una barandilla de un balcón. Es un miedo racional y absolutamente imprescindible para mantenernos a salvo. Con esto también terminaréis de entender que es algo aprendido ya que somos los adultos los que enseñamos este tipo de miedo a los niños, son los padres los que dicen a los hijos: no te tires desde ahí, no te asomes a la ventana, no juegues con fuego. Es por esto que es peligroso dejar a un niño sólo sin vigilancia, no conocen el miedo, aún no lo han aprendido y pueden hacer cosas que no deben.
Como os decía este tipo de miedo es bueno, pero hasta ahí, ese es el único miedo que nos debemos dejar sentir, ¿por qué os digo esto? porque el miedo puede llegar a ser tan peligroso como las situaciones que antes mencionábamos si le dejamos dominarnos y que llegue a controlar nuestra vida.
Cuando nos vamos haciendo mayores vamos adquiriendo cada vez más miedos y son esos miedos los que muchas veces nos coartan la vida. Miedos tipo: no viajo en avión por si se cae, no cojo el coche porque me da miedo tener un accidente, no voy a viajar yo sólo porque temo que me pase algo, no cojo un ascensor porque me agobia quedarme encerrado, o algo tan simple como: no quiero una relación estable porque tengo miedo a que me hagan daño o a perder mi libertad. A simple vista puede parecer que es algo normal, y lo es, todos tenemos miedo a algo, TODOS, y ese que va de valiente seguramente es quien más tiene. Y esto mientras lo podamos controlar pues mira, ni tan mal. Siempre que no dejemos que se adueñe de nuestras vidas y las modele a su antojo todo está bien. Es muy típico el miedo a volar, no pasa nada, pero no debes dejar que eso te impida subir a un avión. Tu tienes cierto temor a volar, pero vuelas igualmente, quizá te pases el viaje algo tenso e incluso recurras a algún medicamento para relajarte un poco, pero vuelas, hasta ahí bien. Pero cuando no te subes a un avión ni atado porque no puedes con ello, amigo tienes un problema y es que el miedo te impide algo tan maravilloso como viajar.
Una vez una persona con bastantes miedos me dijo, yo soy muy feliz así y yo no quise contestarle porque no me había pedido mi opinión y yo si no me la piden pues me la reservo, pero no, tú crees ser  feliz pero no. Nadie puede ser feliz si no es libre y cuando un miedo te impide hacer algo tú no eres libre. El miedo puede llegar a ser la peor de las cárceles, porque te puede quitar la libertad siempre que quiera y lo peor es que es una cárcel en la que muchos ni se dan cuenta que están.
Un miedo bastante recurrente es el miedo a la muerte, al dejar de estar, dejar de ser. Es lógico que nos genere cierta ansiedad este hecho, sobre todo porque es algo desconocido de lo que nadie puede hablarnos y como os decía, hasta cierto punto puede hacer que seamos lógicos en nuestra forma de actuar y no hagamos locuras que puedan acercarnos demasiado pronto a ella: beber y coger el coche por ejemplo. Pero si nos pasamos con este miedo con el miedo a la muerte, puede que dejemos de experimentar cosas maravillosas, como la misma de antes, viajar, porque claro y si me mato en el avión qué? Y no, porque si tenemos tanto miedo a la muerte acabamos teniendo miedo a la vida porque tememos que si hacemos esto o aquello podamos morir. La muerte, y esto es la única verdad universal, nos ha de llegar a todos, y no debemos dejar de vivir y hacer las cosas que nos gusten por miedo a que llegue antes de hora, porque si lo hacemos, si dejamos de disfrutar por miedo, dejamos de vivir y si dejamos de vivir ya estamos muriendo un poco.
Así que miedo sí, el justo, pero no tengas miedo a vivir porque a esta vida venimos a ser felices o a intentarlo y a exprimirla todo lo que podamos y sin miedos de más.
La próxima vez que un miedo que no ha sido invitado llegue a tu vida para no dejarte ser tú mismo y ser feliz recuerda que en tu vida mandas tú y no tus miedos. Recuerda que es una emoción aprendida y por lo tanto no va en tu código genético, está en tu mano dejarlo quedarse o decirle: conmigo no vas a poder. Y es que no eres más valiente por no tener miedos, eres valiente porque le plantas cara a la vida y te comes ese miedo con patatas.
Entonces qué, ¿le plantamos cara al miedo?

Comentarios

  1. como decía peter gabriel en una canción, "i have my fears but they do not have me".
    reconozco que yo tengo cierta propensión a los miedos (y en general a todo tipo de pensamientos invasivos). por experiencia, creo que más allá de ese miedo útil para la supervivencia, los miedos en general hacen más mal que bien.
    si estamos deseando hacer algo, es señal de que va a salir bien, nuestra intuición es sabia.
    besotes, guapa!!

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    1. Yo también soy propensa a los miedos, pero siempre la vida me ha hecho enfrentarme a ellos, no me ha quedado otra, porque me los han traído de cara. Desde luego cierto tipo de miedos hacen mal, nada de bien. Y muy buena esa certera frase acerca de nuestra intuición. Besos Chemita

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  2. A mí me da mucho miedo andar sola por la noche, por aquello de que me quisieron asaltar tres veces. Pero alguna vez que he salido, he vencido mi miedo yéndome en metro en vez de coger un taxi y, aunque con miedo, he llegado orgullosa. Besotes!!!

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    1. Es que debemos sentirnos orgullosos cada vez que nos enfrentamos a un miedo. Es eso justo lo que nos convierte en valientes, no el hecho de no tener miedos.
      Un besazo guapísima

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  3. Totalmente de acuerdo... Muy buena entrada. Recuerdo que nos decían que puede que haya fobias que en según qué formas no sea necesario tratar... ¿cuándo hay que hacerlo? Cuando realmente la fobia te está limitando algún aspecto de tu vida. Y una persona que evita viajar a pesar de que le encanta por no montarse en un avión... es un problema. (No hablo ya de gente que no sale a la calle por x motivo)

    Yo tenía fobia a la sangre (de verdad... lo digo y la gente no me cree) Hubo un momento en el que me dio tanta vergüenza y me tenían que hacer varios análisis al año... que corté por lo sano. Decidí ir sola para que mis padres no me condicionaran: "no la vayas a liar como la otra vez..."; "sacádsela tumbada porque se marea..." etc etc... No dije nada a nadie. La primera vez... fue salir... y un mareazo impresionante. Pálida y sudorosa tirada en unas sillas nada más salir... jajaja Las siguientes veces... cada vez mejor. Hoy.... pues qué te voy a decir que no sepas.. jajaja Pincho y corto y veo sangre a diario. Eso sí, cuando me sacan sangre a mí, por si acaso... no miro. Pero al menos ya no monto el show. Es decir... algo sigue, pero naaaada que ver.

    Enfrentarme a ello... ha sido de las cosas de las que me siento más orgullosa, porque me ha abierto el futuro de una manera que nunca habría pensado (vamos hombre..me dicen esto con 15 años que seguía sincopándome cuando estudiaba el aparato circulatorio y siendo INCAPAZ de escribir la palabra SANGRE... y me río en la cara de todo el mundo... jaja)

    La muerte es el final de cualquier vida. Nunca sabemos en qué momento va a suceder. No todo el mundo se va a morir con 95 años en su camita mientras duerme. Y hay que aprovechar el tiempo... sin necesidad de tentar al destino (uno se puede divertir sin conducir borracho... vamos.. jaja)

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    1. Así es, hay ciertas fobias que bueno, pues las vas llevando, siempre y cuando no limiten tu actividad cotidiana.
      Lo tuyo con la sangre es que es de traca, yo cuando me lo contaste me quedé de piedra. Es un poco como un chiste, una hematóloga que tenía fobia a la sangre jejeje. Pero mira, lo superaste y de que manera!!! Enhorabuena de veras
      Besazos cariñet

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  4. Yo no estoy del todo segura de que todos los miedos sean aprendidos. Yo creo que algunos miedos son innatos y tienen que ver con la prudencia. Hay niños bien pequeños que demuestran ser prudentes o miedosos y otros que se tirarían de cabeza a la piscina sin saber ni lo que es. Luego sí, el resto, la mayoría, creo que sí son aprendidos y muchos nos los traspasan las personas de alrededor.
    Yo recuerdo una época que tuve bastante mala, allá por 2012 o así, no estaba yo bien, me salieron muchas dermatitis, problemillas de salud... Y al final a través de kinesología me sacaron que tenía miedos. Decidí apuntar todos los que se me ocurrieron en un papel y empezar a enfrentarme a ellos. Y oye desde 2013 mi vida ha pegado un repunte que me encanta. No es que ya no tenga miedos, alguno sigo teniendo, pero enfrentarse a ellos siempre es bueno.
    Besos

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    1. Bueno...yo soy de open mind y me gusta discutirlo todo y escuchar todas las opiniones, pero en este caso no es algo que se crea o no, es un tema más que estudiado y probado por la ciencia, y siento contradecirte pero el miedo es una emoción aprendida. Vamos tú haz y piensa lo que quieras, pero cuando nazca el pequeñín yo te aconsejo no dejarle cerca de una ventana abierta.
      Con respecto a las terapias alternativas....bueno, tengo mi opinión al respecto pero me la callo a no ser que me la pidan. Sólo diré que estoy hasta el gorro del intrusismo profesional, creo que con eso...Me alegro que te enfrentaras a tus miedos, normalmente escribir es una buena manera de superar o aceptar bastantes cosas.
      Besotes

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