HOY ME LIBERO DE ESTA CARGA

Puede que algunos, o muchos, se sorprendan al leer esta entrada, es más que probable que así sea, ya que de este tema no he hablado nunca con nadie, hasta ahora. Por qué? Bueno, porque hay ciertas cosas de las que no es fácil hablar, y porque la vergüenza que sentimos a veces de nuestros propios actos, nos impide reconocernos en algunos momentos de nuestra vida. Pero si hay algo que estoy aprendiendo en estos meses que llevo trabajando al lado de un terapeuta es que estas cosas es mejor dejarlas salir, reconocer que han ocurrido y que son parte de nuestra vida. Y como me ha dicho cierta persona, en la que confío plenamente, que esto puede servirme de terapia, puesto que escribir es mi manera de soltar lastre, allá vamos.
Cuando tenía 21 años empecé a trabajar por primera vez como administrativa. Era mi primer trabajo "en serio" pues desde que había terminado FP II, sólo había tenido trabajos esporádicos como promotora de perfumes (ya sabéis las que os hacen salir de los centros comerciales bien perfumaditos), cuidando niños o en una panadería aguantando a un viejo verde como jefe y un montón de cucarachas que campaban a sus anchas por el obrador. Así que, imaginad, después de todo aquello, estaba emocionadísima. Por fin iba a trabajar de lo que había estudiado, por fin iba a tener un trabajo fijo y además en una empresa en la que iba a tener mi despacho, mi mesa, mi ordenador, podéis reíros si queréis pero me sentía importante, la edad supongo.
Cuando llegué el primer día conocí a mis compañeros todo hombres con los que siempre me llevé fenomenal, al jefe ya le conocía (era amigo de la familia) y a la que iba a ser mi compañera. Ella era unos cinco años mayor que yo, parecía muy agradable, y era la sobrina del jefe. Nada más verme por primera vez, se acercó a mí y me dio un abrazo como si fuéramos las más grandes amigas, me dijo que estaba encantada de tener por fin una compañera y que íbamos a llevarnos fenomenal. En aquel entonces yo era bastante inocente, qué puedo deciros era una cría y pensaba que todo el mundo era bueno y así me la creí y le devolví aquel abrazo con total sinceridad, al menos, por mi parte fue sincero.
La primera vez que empecé a ver cosas raras en esta chica apenas llevaba un mes y medio en la empresa. Recuerdo que hubo un grave problema con una mercancía que nos habían llevado y ella cargó contra mí. Dijo a todo el mundo que yo había firmado el albarán y que la culpa era mía. Yo supe de sobra que era imposible puesto que aún no me dejaba firmar nada ni hacer cosas demasiado importantes, llevaba sólo mes y medio por allí, pero ella insistía en que había sido yo y así se lo hizo saber al jefe después de, ella misma, darme unos cuantos gritos histéricos. Yo, en cuanto tuve ocasión, busqué ese albarán y, lógicamente, estaba firmado por ella. Se lo dejé encima de su mesa para que lo viera y seguí a lo mío. No hubo más comentarios por su parte al respecto del tema, pero delante de todo el mundo, yo quedé como la culpable. Al llevar tan poco tiempo, nadie me dijo nada, no quisieron hacerme responsable.
El tiempo fue pasando y ella cada dos por tres me hacía una jugarreta y yo seguía tratando de defenderme como podía, pero intentaba no montar un escándalo, al final, ella era la sobrina del jefe, yo tenía las de perder y lo sabía. Como os imaginaréis no llevaba yo esta situación muy bien que digamos. La ansiedad enseguida hizo acto de presencia y comencé a sufrir ataques de pánico, dolores de cabeza brutales y sensaciones nada agradables en mi cuerpo. Y entonces pasó por primera vez.
La primera vez que lo hice fue allí, en el trabajo. Me quedé sola a comer allí, como hacía muchas mediodías porque no daba a basto con la cantidad de trabajo con el que me cargaban. Yo era la cajera, telefonista, recepcionista, almacenera y hasta descargaba los camiones con la máquina que me enseñaron a utilizar. Y muchas cosas más que ni recuerdo. Como os decía me había quedado a comer allí sola y ni recuerdo bien como pasó, sólo sé que cuando quise darme cuenta me había comido un montón de comida basura que yo misma había comprado. Me la comí en tiempo récord para que nadie me descubriera y luego la vomité. Esa fue la primera vez y no le dí importancia. Quién no se ha dado un atracón alguna vez? Pero no, no fue un caso aislado.
Mi situación en la empresa no fue a mejor. Cada vez más trabajo, cada vez más desplantes de esta persona que se había convertido en mi pesadilla. Empecé a pasar los sábados en casa con unos dolores de cabeza que me mataban y los domingos cuando se acercaba el lunes y la hora de volver a aquel lugar, me ponía a llorar. El único que me empezó a ver mal fue él que ahora es mi marido, que entonces era mi novio. Por supuesto de los atracones y los vómitos no sabía nada, yo lo escondía muy bien.
Un tiempo después ella se casó y se fue de luna de miel. Según dejó al jefe informado, se había encargado de enseñarme a hacer todo lo que hiciera falta y me había explicado todo a la perfección para que, en su ausencia, yo no tuviera problema alguno. Mintió. Sabía perfectamente que iba a tener que hacer un par de gestiones bastante complicadas y no me dijo nada al respecto. El jefe no era lo que podríamos decir, una persona comprensiva, así que cuando me vi el marrón, imaginad. Sí, recaída, más comida y más vómitos. Me había convertido en una comedora compulsiva y en una bulímica y lo peor, yo no me daba cuenta. Sólo sabía que ante la ansiedad y el desasosiego que me producía toda aquella situación, el comer y posteriormente vomitar lo ingerido, me hacían sentir que, al menos, era capaz de controlar algo. No sé ni como, conseguí sacar adelante todo el trabajo que aquella no quiso explicarme. Lo hice todo a las mil maravillas y cuando ella regresó y descubrió que no me había hundido, todo fue a peor. Ahí ya empezó a ir a saco, ya no se cortaba. Malas caras, hablaba mal por detrás a los compañeros de mí y luego se encargaba de que todo llegara a mis oídos. Me hacía el vacío constantemente. Por ejemplo llevó sus fotos de luna de miel al trabajo y las enseñó a todos menos a mí, y a la semana me dijo: ay que tonta si creo que a ti no te enseñé las fotos verdad??? Todo muy elegante, eso sí, elegancia para joderme nunca le faltó.
Pasado un par de meses de todo aquello, una mañana estando esperando al metro para ir a trabajar, sucedió lo inevitable, me desmayé. No recuerdo como caí, sólo sé que cuando desperté en el andén rodeada de gente desconocida y con varios trabajadores de Metrovalencia diciéndome que enseguida llegaba la ambulancia, quise levantarme y las piernas no me respondieron. Me llevaron a La Fe y yo sólo pensaba en el susto que le iban a dar a mi madre cuando la avisaran desde el hospital. Cuando me atendieron me dijeron que había sufrido una bajada de azúcar tremenda y que me podía haber costado la vida. Me preguntaron si era diabética y les dije que no, porque no lo soy. Al rato vino a verme un médico, se sentó a mi lado, me miró a los ojos y tras decirme que era psiquiatra me dijo: qué te pasa??? Pero le dije que nada. Volvió a insistir, me dijo que sufrir una caída de azúcar semejante venía provocado por algo seguro, pero no le dije nada. Y con las mismas, y tras comprobar que el testarazo en la cabeza no me había dejado secuelas, me dieron el alta, no sin antes recibir una mirada bastante reprobatoria del psiquiatra que imagino, tenía claro que escondía algo.
Estuve de baja dos días para reponerme y gracias a la chica de la limpieza que se había convertido en mi mayor apoyo en el trabajo, me enteré al volver que mi compañera había aprovechado para ponerme a parir con el jefe. Se reían bastante a mi costa, parece ser. La pobre chica de la limpieza no tuvo mejor idea que salir en mi defensa y fue despedida de manera fulminante.
Casualidades de la vida, esta chica limpiaba también en la empresa de mi padre y ahí vino mi salvación. Tras aquel episodio, fue a mi padre y le dijo: saca a tu hija de ahí o van a acabar con ella. Mi padre ya sabía algo, porque me llevaba a trabajar algunas mañanas y ya era normal en mí que llegara al trabajo llorando, ya no podía ocultarme. Pero después de aquella advertencia, vino a mí y me dijo: qué te están haciendo??? Y me derrumbé. Le conté más o menos lo que pasaba y me dijo, ¿por qué no me lo habías dicho antes? Y yo no supe contestar. Imagino que tuve miedo de estar siendo demasiado blanda, de no tener aguante suficiente. Pensaba que los trabajos serían todos así y que si no era capaz de aguantar, pues qué iba a ser de mí? Dos días después, dejé el trabajo.
Mi jefe me preguntó por qué me iba, no le dije nada, sólo que ese trabajo no era para mí. ¿Para qué iba a venderle mal a su propia sobrina?
Antes de irme, me dijo mi jefe: no creas que te va a ser fácil encontrar otro trabajo como este. Afortunadamente tuvo razón, en la vida he vuelto a encontrar un trabajo como ese, a Dios gracias.
Si os preguntáis si dejé de hacer barbaridades con la comida, la respuesta es sí. En cuanto volví a ser persona y salí de allí. También he de decir que una de las últimas veces que me provoqué el vómito, sangré, y me asusté tanto que decidí que aquello se había acabado.
Hasta hace una semana, al único que me había atrevido a contarle que había hecho esto, era mi marido. Pero ahora me siento liberada, quizá me leas tú, y estés pasando por algo parecido, y ahora como profesional te digo: busca ayuda. No te quedes sólo, no te sientas como una mierda como llegué a sentirme yo. No dejes nunca que nadie llegue a rebajarte tanto que pienses que no vales nada o que no aguantas porque eres demasiado sensible. Si una situación te parece desagradable, es porque probablemente así sea.
Sabéis como acaba la historia? Pues gracias al Facebook, y a gente que no privatiza sus perfiles, hace un par de años la encontré a ella y tuve la gracia de enterarme por ella misma y comentarios en sus fotos, que había dejado la empresa, había tenido que hacerlo después de, según ella, mobbing laboral, y había quedado como el rosario de la aurora con su tío. Pensaréis que me alegré, pero la verdad es que no. Lo he dicho en alguna ocasión, no soy persona de venganzas. Así que no, no me alegré, pero la verdad es que me sentí en paz.

Comentarios

  1. Uffffff, qué duro!!!!!! Has hecho bien en contarlo, seguro que puede ayudar a alguien. Eras muy joven y ella abusó, y yo tampoco soy de venganzas pero lo que su facebook te mostró es lo que y pienso, que la vida te la devuelve. Y sí, dejaría el trabajo después mobbing laboral, pero mobbing provocado por ella.
    Me alegra mucho que superaras tu problema con la comida y que no fuese a más. Ayyyy cuándo somos tan jóvenes nos cuesta un mundo pedir ayuda y al final se nos va de las manos.
    Un besito y enhorabuena por superarlo, salir reforzada y por compartirlo, seguro que ayuda mucho.

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    1. Muchísimas gracias por estas palabras Gema! Te aseguro que fue uno de los momentos más duros de mi vida, junto a la muerte de mi tío y el descubrimiento de la infertilidad. Creo que esas tres etapas han marcado mi vida de una u otra forma.
      Sí, ciertamente, sentí una paz enorme al ver a la justicia divina actuar.
      Un beso enorme y gracias

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  2. Pero qué valiente que eres reina mía, qué valiente. Cada día te admiro más. Lamentablemente a muchas personas se las acosa y se abusa de su inocencia en sus primeros trabajos. Por suerte yo no he sufrido nada así y aunque lo intento no me puedo llegar a imaginar cómo lo llegaste a pasar. Por suerte el tema acabó y no fue a más. El problema alimenticio también se fue cuando saliste de este ambiente tan destructivo.

    Muchísimas gracias por contar todo esto por aquí, ojalá estas líneas le sirvan a alguien para salir de su pozo.

    Un besazo reina!!

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    1. Muchas gracias corazón! Bueno más que valiente, osada diría yo jeje. Sé que no todo el mundo entenderá que me haya lanzado a contar algo tan íntimo, pero para mí era importante reconocerlo públicamente, era como el último paso para terminar de superarlo.
      Gracias de corazón por tus palabras
      Un besazo enorme

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  3. Pues me pareces muy valiente. Tanto por haber podido salir de eso tú sola como por contarlo. No es nada de lo que avergonzarse, ya que nadie está libre de que le pase algo similar y tu testimonio puede servirle a alguien que esté pasando por lo mismo ahora. Ole tú, guapa!!! Un beso muy grande.

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    1. Me ha costado dar el paso, mi jefe me dijo que me vendría bien liberarme porque para mí era como una losa llevar eso ahí. Y ahora me alegro. Además espero que si alguien lo lee, no llegue a donde yo llegué.
      Un beso enorme y gracias por tus palabras

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  4. Me da mucha rabia leer eso. Ver como una persona es capaz de hundir a otra y disfrutar, al final a todo cerdo le llega su San Martín y lo raro es que aún tenga amigos o incluso marido.
    Me alegro por ti que salieses de allí y que esa espiral de destrucción no continuara. Fuiste muy fuerte y eres una buena persona, así que a ti también te llegará tu San martín pero en forma de algo bueno, ya lo verás.
    Muchos besos

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    1. Mira si era esta personaja mala, que me lo llegó a decir ella misma un día. Estando recién casada me soltó: yo es que soy mala a veces, con mi marido me porto muy mal. Imagina si tienes que ser hija de fruta para reconocerlo tú misma y todo!
      Gracias por tus palabras corazón
      Besos

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  5. Me lo he leído y tengo que decirte que en un trabajo que tuve hace 10 años me pasó algo similar, sólo que yo tengo mucho menos aguante y duré tres meses. Las jugarretas que mencionas me suenan mucho, por lo visto este tipo de gentuza actúan bajo el mismo patrón, pero puedo decirte que entiendo perfectamente esas sensaciones que describes de malestar y tener que ir al trabajo como si fuera al matadero.

    En este caso, no sé qué sería de esta persona, pero la tienda, que en aquella época iba muy bien, ahora está cerrada (justicia divina), así que compadezco a quien tenga cerca y le toque trabajar con ella.

    un besote.

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    1. Yo aguanté más de dos años, aún no se cómo. Me alegro de que tú reaccionaras antes. Yo creía que tenía que aguantar porque, no sé, llegué a pensar que yo era demasiado sensible y tenía que aguantar sí o sí.
      Me alegro que tú también vieras la tienda donde te hicieron la vida imposible cerrada, ciertamente se siente paz cuando ves a la justicia divina actuar.
      Besos

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  6. Pues yo que te iba a proponer tramar una venganza...
    Me cago en la puta que la parió!!!

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    1. Oye pero contigo al fin del mundo! Nos vengamos de quien haga falta XD

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  7. has hecho muy bien en contarlo. yo también tuve problemas en el trabajo y ciertos desórdenes alimenticios, en mi caso allá por 2007. todavía no estoy preparado para ahondar en ello.
    en el trabajo parece que sale lo peor de la gente. cuando la gente se extraña de que me dedique a dar clases, siempre digo que el mundo de la empresa es muy competitivo y agresivo, no es para mí. pero no suelo hablar de ello, porque siempre sale algún listillo sermoneándote con que hay que adaptarse al entorno y polladas parecidas.
    y la gente que hace burla de los kilos de más, o que se ponen muy dignos criticando los hábitos que hacen engordar, o que afirman con falsa modestia que están a dieta cuando no lo necesitan para nada? no te das cuenta de que puede ser un tema delicado para la persona que tienes delante? la gente tiene menos empatía que un protozoo.
    este post ayudará a mucha gente. un beso grande, guapa!!

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    1. Muchas gracias por tus palabras Chema! La verdad es que, en aquel momento esto fue un mal trago para mí, muy malo. Creí que ya lo tenía totalmente olvidado, pero cuando empecé a ahondar en ello con mi "mentor" me di cuenta de la cantidad de mierda que empezó a salir y de lo a gusto que me iba quedando según lo sacaba todo.
      Siento que hayas tenido también que pasar por una situación de desarreglos alimenticios, es un tema muy delicado y a mí me ha costado años reconocerlo. Si alguna vez quieres hablar en privado del tema, ya sabes donde me tienes, ahora puedo ayudarte de manera más profesional y también con mi propia experiencia.
      Un beso enorme y nunca permitas que nadie te haga sombra, por nada, por ningún motivo.

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  8. Anacris cariño!! Te leí esta mañana de camino al curso y no he podido contestarte hasta ahora... Se me han puesto los vellos de punta, lo que te ocurrió es horrible, la sobrina del jefe no podía ser más mezquina y si tu no te alegras yo sí que me alegro de que la vida la pusiera en su sitio... Respecto a cómo trataste de somatizar lo que te ocurría, eso no es lo más importante, lo más importante es que conseguiste salir y superarlo y ahora poco a poco la vida te va dando aquello que mmereces.

    un besazo preciosa

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    1. Muchas gracias cariñet! Ha sido una manera de soltar lastre, uno que pesaba demasiado. Sí lo pasé mal, pero ya está. Ahí se queda.
      Un beso enorme y muchas gracias <3

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  9. Estoy de pausa con los blogs pero cuando he visto el título he empezado a leer y no he podido parar. Cuánto me alegro de que salieras a tiempo de eso, Anusca. Es terrible, hay gente hija de p. , pero mucho. Y esas enfermedades son terribles.
    Enhorabuena por haberlo conseguido!
    Besos

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    1. Sí que hay hijos de p. por la vida, demasiados. Y afortunadamente pude controlar a tiempo mis desarreglos alimenticios porque si no...hubiera podido jugarme mucho.
      Muchas gracias por tus palabras
      Un beso enorme paisana

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  10. Lo bueno de todo esto es que al final saliste de ese lugar y pudiste tener una vida tranquila, es que muchas personas dicen que uno no aguanta y que no está preparado pero esas son fregaderas, no hay porque aguantarlas.

    Y lo más importante es que pudiste salir adelante de eso, además de que efectivamente contarlo es librarse de eso. Saludos!

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    1. Muchas gracias, ciertamente sí me he sentido liberada al contarlo abiertamente.
      Un saludo!

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  11. Qué experiencia más terrible. Hay gente mala, simplemente mala, al menos tú saliste de su vida y te rehiciste. Pero piensa en su madre, hermana, marido etc. Te toca una bruja así en tu círculo y te hunde.
    Felicidades por superarlo y por contarlo.
    Un beso fuerte

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    1. Pues sí la verdad. De hecho sé que de su primer marido se divorció y por cosas que viví de sus primeros meses de casada, sé que al pobre chico no lo trataba precisamente bien, no creas que no me daba pena el chaval.
      Besos y muchas gracias cielo

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  12. Me quito el sombrero, Anacris. No puedo hacer otra cosa después de leer esta entrada que veo arrolladora. Valiente y sincera. No me sale ni las palabras. Yo no he vivido nunca nada parecido, pero alguien muy cercano a mí, si. Le hicieron la vida imposible y aunque insistí en denunciar a la hija de puta de su jefa (porque no tiene otro calificativo) no quiso, y las tuvo que pasar canutas hasta que dijo "hasta aquí". Creo que gracias a eso sigue viva.
    A la tipeja solo espero encontrármela un día por la calle de frente. Nada más. Y mira que sé que trabaja en la misma ciudad y todo, que podría ir a gritarle sus verdades delante de toda su clientela, pero no me rebajo a discutir con imbéciles. Yo confío en el destino, que ya le ha dado algún tortazo (poco para lo que merece) y sé que tarde o temprano le llegará lo que merece. Nunca deseo nada malo físicamente, a nivel enfermedades o tal, pero espero que le llegue alguien que le haga el mismo daño que le hicieron a esta persona. Y yo a diferencia de tí, me alegraría.
    Chapeau reina. Ya no solo por superarlo, sino por abrirte, y por quitarse esa losa que aplasta el corazón de encima. Aplaudo.
    Un besote

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    1. Yo siempre he confiado un poquito en la justicia divina y este caso me demostró que suele actuar, todo a su debido tiempo. Seguro que la vida te da la oportunidad de saber algo respecto a esa otra acosadora que actúo contra tu familiar o amigo.
      Muchas gracias por tu cariño y tus palabras <3
      Besos mil

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  13. me gustan los blogs de verdad y el tuyo sin lugar a dudas lo es
    abrazos con luz

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    1. Recibo tus abrazos y tu luz con mucho mucho cariño
      Gracias de corazón!

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