EL GINECÓLOGO

Hace unos pocos días, Naar, una blogger estupenda que lleva el blog Tirando pa'lante hizo una entrada comentando una de sus experiencias ginecológicas y bueno, supongo que no sería la única en sentirme identificada con ella, porque esto del ginecólogo tiene mucha guasa. No he querido perder la oportunidad de ahondar más profundamente en el tema (ellos sí que ahondan bien) y me he decidido a titular precisamente esta entrada: El Ginecólogo.
Como os decía amiguitas y algún que otro amiguito que, a pesar del título, haya decidido quedarse y leerme, hoy hablaremos de ese gran amigo de las mujeres, ese al que deberíamos visitar todos los años, pero que levante la mano la que no lo haya dejado pasar algún año que otro, ese gran desconocido para muchas de nosotras porque sólo le vemos la cara dos minutos y el resto del tiempo nada más que la coronilla, ese que tanto nos conoce a nosotras, "en lo más profundo", el ginecólogo.
Bien, yo no sé a vosotras, pero a mí, me tiembla todo cuando me toca pasar la ITV, la mía me refiero, no la del coche, que también me tiembla todo (nuestro coche tiene 14 años y medio). Ahora ya menos, porque con los tratamientos del in vitro, tengo más visitadas mis partes íntimas que la estación del Ave, pero aún así, ilusión no es que me haga. Para empezar coger fecha ya es peliagudo, cuando llamas y pides la cita (hablaré todo el tiempo de un ginecólogo privado, no de la Seguridad Social), ya te dicen: es para revisión? y tú ya te estás imaginando allí abierta de piernas y contestas un tímido: sí. Y empieza el baile de fechas, te va bien esta?...No, es que justo esa fecha me toca la regla (es matemático siempre te suelen dar la primera fecha justo cuando te toca). Cuando te pones de acuerdo con la persona del teléfono y te dan la cita, comienza la cuenta atrás. Y de repente recuerdas que debes depilarte (no disimuléis, que algunas os miráis ahí bajo sólo cuando vais y parecéis Chewacca el resto del año) y como quien no quiere la cosa, llega el día G
Lo primero llegas a la consulta, que suele estar atestada, por lo menos el mío. Siempre me toca esperar cerca de una hora, que hace que me vaya poniendo más tensa. Y cuando por fin llega mi turno, entro con paso decidido a la consulta (mi paso es decidido, mi cabeza un hervidero de pensamientos tontos, como siempre que estoy nerviosa)
Nada más llegar ves el sillón con los estribos y te entra flojera. Te sientas en la silla delante del doctor y empieza a hacerte preguntas íntimas: ¿Cuándo fue tu última regla? ....
Después del pequeño interrogatorio, llega el mejor momento, ese en el que un hombre al que apenas conoces te dice: desnúdate de cintura para abajo y colócate ahí. Aquí yo siempre le suelo gastar la misma broma: "así, tan frío, sin tomarnos un café ni nada?" Como ya me conoce y sabe que al ponerme nerviosa suelto paridas semejantes no me hace mucho caso.
Te colocas en el dichoso sillón de los horrores, que ahora, todo sea dicho, es mucho más cómodo, en la actualidad, son sillones tipo dentista pero con los estribos. Antes parecían camillas para hacer tortura china. Ahí empieza lo bueno.
Lo primero, el espéculo. El espéculo, ese gran artefacto con boca de pato, que mientras va entrando en tu interior, te hace notar lo estrechita que eres tú y lo largo que el aparato es, aunque una vez colocado y abierto, ya no lo notas tanto. Me hace gracia cuando ya está dentro del todo, que estás tú ahí, mirando los tubos fluorescentes del techo y tratando de relajarte, y de repente te dice aquello de: "ya está dentro, ahora lo voy a abrir" y tú piensas: "ah que aún no lo has abierto"
Luego termina esto y empieza la ecografía transvaginal, y el doctor suelta cosas tipo: "útero en posición correcta" "ovarios limpios" y tú ahí, que ya has terminado de mirar los tubos fluorescentes y estás contando motas negras del techo y pensando: "es que el útero puede estar en otra posición que no sea la de siempre???"
Cuando todo esto acaba y termina de trastear por ahí abajo, viene "la parte más divertida de todas y la menos incómoda", la palpación del pecho. Te abre la bata, si es que te han dado bata, o te hace levantar tu ropa y empieza a tocarte descaradamente las tetas. Que sí, que es un médico y todo lo que tú quieras, pero se tiene que poner morado, todo el día sobando. Y tú entonces ya, mirando hacia otro lado porque te da corte mirarle directamente, pensando, "sí hombre sí, toca, no te cortes"
Por fin, terminas de pasar el trago cuando te dice, puedes volver a vestirte. Lo haces tan rápido a veces, que yo alguna que otra vez de vuelta a casa, he tenido que pararme a pensar, "me volví a poner las bragas???"
Si todo está bien, hasta el año próximo no volverás a tener que pasar la revisión. Y te prometes a ti misma que para el siguiente irás más relajada, aunque sabes de sobra que no lo cumplirás y que cuando te toque volver a llamar para pedir cita, volverás a darle un par de semanas hasta que te decidas a hacerlo.
Lo mejor de ir al gine es que si estás soltera, sabes con seguridad que, al menos ese día, alguien te va a tocar. Lo malo es que no acabará la cosa en fuegos artificiales precisamente, de no ser que tengas suerte y cuando entres en la consulta te encuentres al doble de Brad Pitt (os imagináis chicas)

Nota: todo esto es sólo una entrada divertida y un poco exagerada. Las que leáis esto y aún no hayáis ido a un ginecólogo, podéis ir tranquilas, no es para tanto. Y es más que necesario pasar una revisión anual. Recuerda que puedes salvar tu vida.

Comentarios

  1. jajajajajaja, cómo me he reido Ana!!!! Tal cual... no lo has podido describir mejor!!

    Un besazo reina!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es lo que hay. Y por cierto, que ahora que terminé el tratamiento me toca ir a pasar revisión...glups! ;-)
      Besazos linda

      Eliminar
  2. Jajaja se te olvidó el "pellizquito" de la citilogía, aunque algunos lo hacen solo con un palito de algodón.
    Y cuando te suelta "relájate" y te viene a la mente: que me relaje cacho cabrón? Habría que verte a ti en esta situación..."
    En fin, a pesar de eso repito cada año jaja
    Muaks

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que conste que iba a hacerlo, detallar un poco lo que es la citología o el papa nicolau, pero...he pensado en algún hombre que lea esto y no quería provocar desmayos, ya sabes lo sensible que es el "sexo fuerte" ;-)
      Y sí, cuando te dicen lo de "relájate" te dan ganas de decirle, ahora intercambiamos posiciones y me cuentas chato
      Yo también repito anualmente, es justo y necesario como diría Eva
      Besotes bombón

      Eliminar
  3. Coincido con Trax en lo del "pellizquito". Y cuando abren el espéculo y oyes ese "crack, crack, crack", que no sabes si es el aparatejo o tus huesos dislocándose. Jajajaja. Besotes!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. jajaja, no, los ruidos tampoco ayudan a la relajación. Y ya si te paras a mirar el tamaño del ecógrafo....Te dan ganas de decirle, eso se lo vas a meter a tu madre, amigo
      Besazos

      Eliminar
  4. Totalmente cierto. Mi ginecóloga es mujer y un encanto, por lo que me siento más cómoda. Yo voy tan normal y en el momento que llama a las enfermeras para desnudarme y tal ya me pongo tensa como un insecto palo. La enfermera me tapa y yo le digo que me importa una mier que me vean desnuda que a mí lo que no me gusta es subirme ahí. Porque no se tú pero yo me subo y empiezan a decirme que me baje para abajo... y tanto me bajan que me da miedo de caerme... Yo repito anualmente que con mi sop y la píldora he de revisarme. Gracias a Dios todo bien. Un besazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando me hicieron la última transferencia, me pasó eso, me decían no no baja más el culete y yo pensando, a que me hostio en mitad de la transfe...
      Yo antes lo pasaba peor, y me subía arriba en los sillones y me tenían que decir veinte veces, baja, más más más...ahora ya en el sillón me pongo directamente en la punta. Lo de la transfe es que era una cama de quirófano y era distinto.
      Hay que revisarse, siempre, es super importante.
      Mil besos linda

      Eliminar
  5. Como has nombrado mi blog (mil gracias!!) y ya he contado allí toda clase de anécdotas indecorosas, pasaré de volver a relatarlas. Yo la verdad es que nerviosa no voy y depilada a veces tampoco, bueno, no más de lo normal me refiero. No me da la gana de hacerme las brasileñas para que me vea un tío cinco minutos. Y yo el año que viene, paso. Que total, siempre me dicen lo mismo.
    Un beso!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo voy depilada siempre, a mi manera, pero cuando voy, me reviso bien, por si acaso jejeje. A ver no es por lo que vaya a ver, es para evitar tirones dolorosos jajaja
      De todas formas, no dejes de ir cariñet, aunque siempre te digan lo mismo. Es importante ir una vez al año.
      Besotes

      Eliminar
  6. uno siempre va al médico con cierta tensión, incluso cuando sólo vas a recoger una receta. quizá sea porque lo asociamos a estar enfermos, o al miedo a que nos detecten algo malo, o a que nos regañen por no haber seguido un tratamiento como debíamos.
    por tanto, es lógico que las chicas estéis nerviosas cuando os van a hacer una exploración semejante. qué dentera tiene que dar que te metan aparatos metálicos por el útero, tanto a la paciente como al médico... bueno, al médico no, porque al hacerlo a diario ya estará acostumbrado.
    pues nada, ánimo y espero que todas tus futuras visitas al ginecólogo sean rutinarias y que pasen lo más rápido posible. que todo el problema sea la incomodidad de estas revisiones, que por otra parte tienen el lado bueno de darte ideas para alguna entrada de tu blog en un momento dado. ;)
    besitos, ana!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si algún día vas al urólogo ya nos cuentas Chema ;-)
      Besossss

      Eliminar
  7. Jajajaja, lo has clavado. Yo creo que a los dobles de Brad Pitt no los admiten en la facultad de medicina porque sino todas querríamos ir a él y los demás no tendrían pacientes,jejeej.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Imaginas!!! Entrar toda nerviosa y ver a un doble de Brad ahí, en el sillón...Oye, di tú que yo me espatarraba más agusto, jajaja

      Eliminar
  8. No veo mi comentario!!!! Decía que lo has clavado y que a los dobles de Brad Pitt no los dejan entrar en la facultad de medicina porque entonces todas querríamos consulta con él y los demás se quedaría sin pacientes,jajaja. Un besín.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Corazón no lo viste, porque tengo moderación y hasta que no los apruebo no salen ;-)

      Eliminar
    2. Si cuando yo digo que soy una impaciente es por algo,jajajaja.

      Eliminar
  9. Jajaja la verdad es que yo nunca lo he pasado mal yendo al gine ni al dentista :D

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahaha te pillé. Así que eres tú la que tienes al ginecólogo doble de Brad Pitt!!!
      ;-)

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

PIJOS, INSOMNIO Y UN CHIHUAHUA

CONFESIONES DE...LA LÓPEZ

CONFESIONES: ESTRENAMOS SECCIÓN // QUINTO ANIVERSARIO DEL BLOG