TRES AÑOS...

Hace ya tres años. Tres años que no te vemos, que no te escuchamos. Tres años que ya no nos haces reír. Tenías ese don, hacer reír. Hacer que un problema lo pareciera menos. Quitar importancia a cosas para hacernos la vida más fácil. Tenías esa virtud. La sonrisa. El humor, ese sentido del humor. Ese mismo que nos has dejado a muchos en herencia, bendita herencia. El Gen Muñoz. Tres años sin irnos contigo a bailar. Mira que te gustaba la fiesta! Y mira que nos gustaba la fiesta contigo. Tenías siempre esas ganas. Esas ganas de salir, de disfrutar. Esas ganas de vivir. Tres años sin hablar contigo. Tres años ya.
Y aún no me he hecho a la idea. Supongo que ninguno lo hemos hecho. Yo aún espero verte aparecer. Días como el de mi cumpleaños, en los que sigo esperando tu llamada, aunque sé que no va a llegar. La reunión en verano, en la casita del tío Pepe, y yo sigo esperando verte aparecer, a la hora de comer, eso sí. Antes imposible contar contigo, pero a la comida no faltabas. 
Si tuviera que describir como me siento en días como hoy, vacío, es la palabra que más lo refleja. Me dejaste uno imposible de llenar. 
Dicen que estas cosas se superan. Yo creo que no, que sólo aprendes a vivir con ellas. Con las ausencias. Con el dolor. Porque mira que duele. Yo sabía que dolería, pero nunca imaginas cuanto. Nos dejaste con tantos recuerdos. Con tantas vivencias. Ver la cantidad de gente que te despidió, lo grande que eras para tanta gente, los homenajes que recibiste. No sabes el orgullo que se siente cuando ves a alguien a quien quieres, ser querido por tantos. Pero no ayuda tampoco a calmar ese nudo. Ese nudo que se me formó aquel 26 de Marzo de aquel asqueroso 2012, que ni recordar quiero. Y que aún me aprieta la garganta mientras escribo esto.
Mañana me levantaré hecha un asco, lo sé. Tengo mucha manía a ese día. Ya llevo unos días pensando que se acerca y no puedo hacer nada por remediarlo. Estos aniversarios no deberían existir. 
Y yo me pregunto que harás por ahí arriba. Porque tengo claro que si existe el paraíso, tú estás en él. Supongo que habrá un campo de fútbol enorme, e imagino que Canal +, para ver los partidos del Atlético de Madrid, de tu Atlético de Madrid. 
Ya ves que han pasado tres años y sigo empeñada en dedicarte cosas y en recordarte, y es que no puedo hacer otra cosa. No me parece justo que te fueras, que lo sepas. Eso no se hace. No. Más que nada, porque aquí nos hacías a todos mucha falta. Y no hay derecho. También tengo derecho a mi pataleta, aunque no vaya a conseguir nada con ella.
Me dijiste muchas cosas antes de marcharte, cosas con las que te recordaré toda mi vida. Gracias por quererme tanto. 
Tres años hará mañana que te fuiste, aunque para nosotros nunca te irás del todo.
A mi tío Nando

Comentarios

  1. Preciosa dedicatoria. Es cierto, no se supera pero el tiempo mitiga el dolor, y tal vez 3 años no sean muchos. Un besote

    ResponderEliminar
  2. Las personas amadas que se nos van son como un duro golpe de cincel a un trozo de madera: una herida que, a pesar de que cicatriza y cura, deja una profunda marca. Eso es lo que somos: esculturas a las que la vida va cincelando, lijando y cambiando de forma desde el momento de nacer, desde antes incluso. No podemos evitar que aquellos a quienes queremos mueran, viejos o jóvenes, por enfermedad o accidente, ni podemos evitar las cicatrices que nos dejan por dentro. Lo único que podemos hacer por ellos es no olvidarles, porque la energía que genera el amor no se destruye, sino que viaja acompañando a los que se van como una luz que siempre mantendremos viva. No dejes de recordarle, y él seguirá contigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso seguro, sé que siempre va a venir conmigo, en mi corazón.
      Gracias amiga
      Un beso

      Eliminar
  3. Qué pena, Ana :(

    El miércoles hace ya 9 años que se fue mi padre...

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Heridas que nunca cicatrizán Eva.
      Te mando un fuerte abrazo y todo mi cariño para ese miércoles.
      Un besazo

      Eliminar
  4. Hola guapa, me estoy poninedo al día con tu blog y no quería dejar esta entrada sin comentar. Mi papi se fue estas navidades, y de repente, y es algo tan triste e indescriptible...creo que como le dices a Eva esta herida nunca cicatrizará. Un beso y aprovecho para decir que tu entrada del día de la madre es preciosa, se me saltaban las lágrimas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora has hecho que se me salten a mí con este comentario. Gracias por leerme y por dejarme llegar a tu corazón, que es lo más importante.
      Siento lo de tu padre, muchísimo. Porque, si ha sido estas navidades, imagino que aún estarás en esa fase de incredulidad, en la que aún esperas que aparezca en el momento menos pensado, y más, si se os fue de golpe. Me pasa a mí con mi tío y han pasado tres años. Aún le veo en fotos, en mi vídeo de bodas y me cuesta pensar que ya no está. Y él fue de una larga enfermedad, esa que tantas vidas se lleva. Y casi eso fue lo peor, no sólo se nos fue, es que lo vimos sufrir tantísimo.
      En fin. Lo siento pero aún no puedo recordar aquello sin llorar y no creo que llegue a poderlo hacer nunca.
      Un fortísimo abrazo

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

PIJOS, INSOMNIO Y UN CHIHUAHUA

CONFESIONES DE...LA LÓPEZ

CONFESIONES: ESTRENAMOS SECCIÓN // QUINTO ANIVERSARIO DEL BLOG