TODO POR UN SUEÑO, para Trax

Hoy pensaba escribir un post muy diferente. Pensaba escribir un post de humor, hablando de algo bastante divertido. No será así. Este post  va a ser algo más personal, algo de lo que nunca hablo en este blog porque es un tema difícil para mi, difícil y muy mío, muy íntimo, del que no me gusta hablar.

Siempre hago las dedicatorias al final del artículo, pero esta vez, eso también va a cambiar. Este texto va dedicado a todas las parejas que están intentando cumplir un sueño, un sueño que no llega nunca, y que poco a poco, termina tornándose en pesadilla. Especialmente, este texto es para ti Trax. Para ti y para tu marido. Para ti mi niña, que, aunque no nos conocemos personalmente, nos sentimos unidas en la distancia. Y también para María del Mar y su marido los papás para toda la vida de "La estrella más brillante".

Cuando el amor entre dos personas llega a ser tan grande como para decidir pasar la vida juntos, en la mayoría de los casos, llega un momento en que esa pareja se plantea dar un paso más, ser padres.
En principio parece sencillo, os queréis, la pareja funciona y tomas la decisión, vamos a ello. Comienzas a buscarlo, con ilusión, con tranquilidad, con ganas. Y normalmente, en unos meses, o en un año, el sueño se cumple. Supongo que cuando todo te va bien, todo fluye, tu bebé nace y esa felicidad embarga tu vida, tú ni te planteas que no siempre las cosas son así. No todas las parejas viven esa experiencia de igual manera.

Y es que tú te planteas tener un hijo y hasta que no llevas bastante tiempo buscando y ves que no ocurre nada, ni te imaginas que pueda haber algún problema. Ni si quiera piensas que a ti o a tu pareja, la naturaleza, os haya podido jugar la mala pasada de dejaros sin apenas posibilidades de ser padres de manera natural.
Pero eso está ahí. Muchas, pero que muchas parejas (creedme, no te das cuenta de la cantidad de parejas que hay, hasta que no estás en ello) tienen que pasar por este trance, porque eso es lo que es, un trance. Empiezas por las pruebas, pensando que todo va a salir bien, seguro, porque a vosotros no va a pasaros eso. Y llega el primer golpe, cuando te comunican que algo hay ahí, que no va bien. Eso no es fácil de asimilar. No, no lo es. Luego comienzan a darte opciones, a cada una, más complicada. Dudas, piensas, esto...¿todo esto tenemos que hacer? Y la ira ¿pero por qué? ¿por qué a nosotros? con lo fácil que le resulta a todo el mundo. ¿Por qué, mientras unos disfrutan del hecho de quedar embarazados, nosotros vamos a tenerlo que vivir, rodeados de médicos, enfermeras, biólogos, pinchazos, hormonas.....?
Más tarde la aceptación, bueno, que le vamos a hacer, nos ha tocado y habrá que hacerlo. Y te lanzas.
Pasas por todo, visitas, controles, molestias, pinchazos, kilitos, ilusión que va y viene, temores, quirófanos....pero lo haces, lo haces con una finalidad, conseguir ese sueño.
Y en ocasiones se consigue a la primera. Felicidades a todos los que lo conseguís y a la primera. Pero muchas otras veces no funciona. No se sabe por qué, pero no funciona. Y ahí te ves, pagando un dinero, que en muchos casos ni tenías y has financiado, para...para nada. Pagas aire.
Luego hay parejas, que lo superan en seguida y pueden y vuelven a intentarlo. Vuelven a vivir y a pasar por todo, y de nuevo nada. Muchas parejas viven esto varias veces, y yo os admiro por ello. Y varias veces reciben un Negativo. Que hacer entonces¿? No tengo respuesta a esa pregunta, no puedo deciros nada, salvo que la vida sigue, aunque siempre es difícil hacerse a la idea de que puede que nunca llegues a cumplir tu sueño.
La gente que vive esto, es gente muy especial, al igual que los que viven muchas otras putadas de la vida. Gente que aprende a vivir con ello y encima es capaz de sonreír a los demás, ir a fiestas infantiles ajenas y no tirarse de los pelos. Aunque muchas veces tengan un nudo en la garganta y se lo traguen para no amargar el día a nadie.
Como supongo habréis deducido, no escribo este texto por casualidad. Nosotros también estamos en este barco. Como tantas y tantas parejas que he ido conociendo a lo largo del camino. No diré más al respecto, no contaré mis historias en público, porque, como decía al principio, esto es algo muy mío, muy nuestro y no tengo ganas de compartirlo con nadie. Y no, no volveré a hablar de ello en el blog, porque no es la finalidad de mi blog, hablar de mi o de mi vida. Pero hoy he sentido la necesidad de escribirte algo mi niña, a ti, Trax, y a todos los que estén pasando por esto. Y deciros, recordaros, una vez más: que la felicidad no está en la meta sino en el camino. A todas vosotras que sois especiales, porque a luchar se aprende luchando y nosotras ya somos cinturón negro. Os admiro y os quiero pequeñas.
Ana




Comentarios

  1. Buf, qué decir! Que me has dejado sin palabras. Que estoy enocionada. Y que muchas gracias. Porque detalles como este son los que me ayudan a levantarme y seguir peleando.
    Eres muy especial, lo transmites en cada palabra.
    Y ahora a escribir esa entrada de humor, que la risa es salud.
    Un fuerte abrazo!!

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    1. Tú también transmites mucho en tu blog. Toda tu energía, todo tu positivismo, sin él, no habrías podido con todo, con tanto. Tienes mi más profunda admiración. Sois muy fuertes y valientes.
      Os mandamos, mi amore y yo, el más fuerte abrazo que os podáis imaginar a los dos.
      Besos amigos

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  2. Que entrada más bonita Ana. Es cierto que ya somos cinturón negro en eso de luchar y seguir adelante, ¡cúanto nos ha costado! nos sigue costando. Pero ahí vamos adelante, porque como bien dices, y muchas veces se nos olvida, la felicidad está en el camino, no en la meta. Si nos olvidamos de esto, nos olvidamos de vivir y nos perdemos muchas cosas que también la vida nos regala.
    Un beso enorme.

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    1. Hola corazón, cuanto tiempo. Ya he leído en tu blog que estuviste en mi tierra. Porque ibas con bastante convoy que si no, espero que me lo hubieras dicho. Si vuelves a venir, en pareja, no dudes en avisarme, os llevaremos a todas partes.
      Efectivamente la felicidad hay que vivirla a cada paso, a cada pequeña alegría, con cada pequeño detalle, porque si esperas a la felicidad más absoluta, eso no llegará nunca.
      Un abrazo muy grande a los dos y que paséis un fantástico verano guapísima

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