LUCÍA

Si tuviera que describirte con una sola palabra, no tendría dudas, utilizaría "dulzura". Con tu sonrisa y con ese amor que nos demuestras a todos, sumado a tu sensibilidad, te hacen así, dulce, como un algodoncito de azucar.
Conozco a tu madre de siempre. Fuimos juntas a la guardería y luego volvimos a coincidir en el colegio, en la misma clase y ahí comenzamos a ser amigas. Pero es que, lo nuestro, viene de lejos. Cuando mi madre tenía 18 o 19 años, e iba a trabajar muy temprano, todas las mañanas iba corriendo al autobús, porque siempre hacía tarde, y ¿con quien se encontraba cada mañana en esa parada y cogían juntos el autobús? Con tu bisabuelo, el abuelo de tu madre. Todas las mañanas veía llegar a mi madre y le decía: "rubia, no corras que llegas a tiempo". Y años más tarde la vida quiso que la nieta de ese gran hombre que fue tu bisabuelo y la hija de aquella rubita que corría todas las mañanas a por el autobús, se hicieran amigas. Imagina si nuestras vidas vienen ligadas de lejos.
Que adoro a tu madre y que es una de las personas más importantes de mi vida, creo que ya lo sabes. Quizá aún eres pequeña para darte cuenta de algunas cosas, pero creo que mi cariño por ella y por lo tanto hacia ti, no te han pasado desapercibidos.
Cuando me llamó para decirme que estaba embarazada, me dijo: "vas a ser tía" y así lo sentí yo: iba a ser tía.  Puede que no seamos realmente hermanas, pero la vida me ha demostrado, que hay cosas que unen mucho más que la sangre.
Como te decía, la vida de tu madre y la mía, siempre han ido especialmente unidas, tanto es así que, de nuevo el destino, quiso que tú vinieras al mundo, precisamente, el día de mi cumpleaños. Sin ni siquiera tocarte en esa fecha, te adelantaste nada menos que un mes entero, para nacer el 6 de Julio, como yo.
Claro con ese regalo que me hicieron el día de mi 27 cumpleaños con tu llegada, nadie a logrado superarse ya. No he tenido mejor regalo que tú. Y no contentos con eso también me regalaron el honor y la gran alegría de hacerme tu madrina.
Y encima es que eras preciosa, una manzanita, decía yo, porque recién nacida ya tenías una carita tan linda.
Morenaza, ojazos casi negros, un bombón.
Cuando eras pequeñita, tu mami y yo, hablábamos mucho de lo preciosa que irías cuando tomaras tu primera comunión. Nos parecía tan lejano ese día. Y fíjate, ya ha llegado, mañana es tu día.
Sé que irás guapísima, porque ya lo eres. Sé que serás feliz, porque también lo eres. Así que haremos que mañana, aún vayas más bonita y seas más feliz de lo que ya eres.
Te quiero muchísimo pequeña, muchísimo, no sabes cuanto. Y no te imaginas las veces que me he emocionado ya estos días, solo pensando en mañana.
Solo quiero desearte que tengas uno de los días más bonitos de tu vida. Y que seas muy feliz, porque si tú y tu madre sois felices, yo seré feliz.

Comentarios

  1. Qué entrada tan bonita!! Me he emocionado!
    yo tengo una sobrina, también es mi ahijada y también se llama Lucía.
    Pero también tengo algún sobrinito, de esos de "mentira", a los que se puede querer tanto o más, desde luego.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Trax! La verdad es que la sangre tira es cierto, pero la vida te demuestra que el roce y el amor que sientes por los pequeños, termina siendo lo que cuenta.
      Yo también he visto tus dos últimas entradas y te he puesto alguna cosita, por esa vivencia que tú y yo sabemos y que compartimos. Te deseo toda la suerte del mundo y que esta vez sea la definitiva. Un abrazo

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

PIJOS, INSOMNIO Y UN CHIHUAHUA

DE LOS 38 A LOS 39

30 DE JUNIO DE 2001 SÍ QUIERO