LA ESTRELLA MÁS BRILLANTE

En la vida, a veces, hay injusticias. Es así, sin más. Sin que una persona se lo merezca, sin que haya un motivo aparante para que a alguien le ocurra una putada, de repente, le ocurre. Esto le pasa a mucha gente, a muchas personas, pero hoy quiero hablaros de dos personas en especial. No voy a relataros su historia, no voy a daros detalles, sería demasiado doloroso y además tengo gente que me lee, que sé, que no debe leer ciertas cosas en este momento de su vida. Si alguien quiere saber algo más, algún detalle, que me lo pregunte y le daré la dirección de un maravilloso blog que hoy, por casualidad, descubrí.
María (nombre ficticio) es una luchadora, una mujer de bandera, que, a pesar, de tener una pena muy grande en su corazón, una sombra, algo, que por lo desgarrador que fue, nunca olvidará en su vida, sigue adelante y cada día lucha por conseguir su sueño. Cuando, hoy, de manera casual, me he encontrado con su historia, me he enganchado a su vida, a leer todo lo que en su blog relataba y he estado horas sin moverme de delante del ordenador. María y Juan son dos personas maravillosas, que no se merecían una injusticia como la que se cometió con ellos. Una injusticia que les llevó a una desgracia terrible que ha cambiado sus vidas para siempre. Leyendo su vivencia, he llorado tanto que algo se ha encogido, creo que para siempre, también en mi alma. Lo más cruel que le pueden hacer a alguien es arrebatarle la ilusión de su vida. Que de un momento a otro, te dejen sin esperanzas, sin argumentos de un nuevo día, sin alegría en el corazón, sin vida. Esto es lo que le hicieron a ellos, simplemente por la deshumanización, crueldad y falta de profesionalidad de un equipo médico. Me pregunto como podrán esos "profesionales" seguir con sus vidas. Me pregunto si habrán seguido durmiendo por las noches sin problemas. También me pregunto si, quizá, ni siquiera les afecto un poquito. Y prefiero no saber las respuestas a estas preguntas, pues, la verdad, me asusta pensar en que la respuesta me quite la fe en el ser humano.
A ellos, a María y Juan, les arrancaron el alma y ahora, tienen que conformarse con una estrella, que, desde aquel fatídico día, brilla en el cielo, como la que más.
María, te diría tantas cosas y a la vez no te diría nada, te daría un abrazo si te tuviera delante, eso sí. Es lo que me ha apetecido hacer desde que sé de tu historia, de tu sufrimiento.
Por muchos motivos, compartimos algunas vivencias, ya te lo contaré más en privado, pero no la más fuerte. No he pasado por eso, y espero no tener que pasarlo nunca. Aunque hoy, desde mi sofá, leyéndote, lo he vivido contigo, aunque solo sea un poquito, porque ni de lejos, puedo imaginar como se tiene que sentir esa pena tan grande.
Te has metido en mi corazón, los tres lo habéis hecho. Es por esto, que, en lugar de contestarte directamente en tu blog, como pensaba hacer en un principio, he decidido, daros toda la importancia que os merecéis y haceros a vosotros partícipes del mío, de mi blog, desde el que comparto historias, con todo aquel que quiera leerme. Esta, la vuestra, no he querido detallarla mucho, por respeto a vosotros, porque, ni siquiera os he pedido permiso para hacerlo, pero he sentido la necesitad de comentarla. Porque me parece cruel lo que os ha pasado, y a la vez, me parecéis un ejemplo. Ejemplo de valentía, ejemplo de fortaleza y de resignación, pero sobre todo, ejemplo de Amor.
A vosotros, y sobre todo, a ella, a la Estrella Más Brillante de vuestro firmamento, va mi pequeño homenaje, y todo mi cariño. No os merecéis menos.

Comentarios

  1. Ana Cristina, quería darte las gracias de corazón por esta entrada, por este homenaje, por darnos cabida en tu vida, tu corazón y tu blog. Te doy permiso, claro que te damos permiso para que puedas divulgar nuestra historia, ese era el motivo por el que yo inicié mi blog, y me alegra que pueda servir para ayudar, para compartir vivencias o sentimientos y sobre todo para poderle hacer una homenaje a mi hija Ángela.
    Te doy las gracias por todas y cada una de tus palabras y te doy las gracias por darle a ella, la importancia que tiene. Es cierto que nuestro mundo, nuestra vida, quedó rota aquel día, pero también es cierto que de alguna forma y gracias a ella, hemos aprendido a ver y valorar muchas cosas. Ella ha sido, es y será siempre especial e importante en nuestras vidas, por todo el amor que nos dejó, por todo lo que nos enseñó y por ayudarnos a saber vivir.
    Gracias de nuevo por todo, gracias en nombre de mi estrella más gordita.
    Y cuando quieras, mi correo está a tu disposición.
    Un beso enorme con todo mi cariño.

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