UN SACAPUNTAS, UNA GALLINITA Y UN RELOJ BLANCO

No se trata del título de un capítulo de La que se avecina. Son detalles, regalos, cositas que tengo en mis recuerdos, unos más lejanos y otros no tanto.
Hace bastantes años, no sé exactamente los que yo tenía, pero creo que menos de 10, mi padre tuvo que irse de viaje a Albacete por un tema de trabajo. Yo no estaba acostumbrada a que mi padre no estuviera en casa, porque siempre ha trabajado en Valencia, bastante cerca de donde vivíamos entonces y siempre volvía a dormir a casa, por eso tengo el recuerdo de aquella vez que tuvo que irse unos días. Y una de las cosas que tengo grabada en mi mente es un sacapuntas muy gracioso que me trajo de allí a la vuelta. Era una especie de muñequito en forma de lápiz, que se le daba cuerda y andaba a saltitos, y además era un sacapuntas. Me hizo mucha gracia aquel cacharrito, tanto que lo tuve años, muchos. Pero supongo que lo que más te hace gracia es que tu padre se acuerde de ti adonde vaya, aunque sea a trabajar, y siempre te traiga un regalito a su vuelta.
Recuerdo también una noche en Santa Pola, estábamos de vacaciones en verano y nos fuimos a una feria que había puesta. Mientras mi hermano y mi madre se montaban en casi todas las atracciones (yo nunca he sido de montarme en nada), mi padre me llevó a un puesto de esos que tiras de unas cuerdas y te salen regalitos. Yo me encapriché de una gallinita pequeña que había y que venía con unos huevos de colores que en realidad eran peladillas. El caso es que estuvo un buen rato gastando dinero y tirando de las cuerdas hasta que me tocó la dichosa gallinita y me fui a casa con ella más contenta que unas castañuelas.
Parecerán tonterías, pero yo tengo esos recuerdos de niña y cuando alguna vez me enfado con mi padre, que, claro alguna vez te enfadas con ellos, porque es inevitable, me gusta acordarme de estas cosas y no puedo evitarlo, los enfados me duran un segundo.
Y aún sigue acertando con los regalitos, este año mismo, sin ir más lejos, me han regalado un reloj precioso que me encantaba y ni siquiera les había explicado cual quería exactamente, pero acertaron de pleno.
Mi padre ha sido severo con nosotros, no me dejaba salir hasta tarde, me controlaba un poquillo, jeje, en fin, me costó que me dejara salir del cascarón. Aunque ahora que estoy más cerca de ser madre, y ejerzo bastante de tía, lo entiendo bastante más en algunos casos. Aún así, y habiendo tenido sus cosas, yo siempre me quedo con lo bueno, que en el caso de mi padre, ha sido y es mucho.
Si tuviera que definirlo en una sola palabra, creo que utilizaría generoso. Mi padre ha sido y es muy generoso, siempre nos ha dado todo y aún lo hace. Ha pensado siempre antes en sus hijos y su mujer que en él a la hora de darnos lo que tiene. De hecho te da lo que tiene y lo que no. No he visto nunca un gesto egoísta de su parte y ahora que soy adulta, a esto le doy mucha importancia. Mi hermano es una persona super generosa y yo he tenido la suerte de tener también esa virtud y ahora entiendo que es porque lo hemos aprendido en casa, de mis padres.
También lo admiro porque siempre ha echado un par de narices a la vida. Y en muchas ocasiones no lo ha tenido nada fácil. En los años en los que él nació y era un niño, las cosas no eran como ahora, ni mucho menos y los padres no te daban demasiado apoyo en casi ningún aspecto. Sin embargo él, salió para adelante, en muchas ocasiones solo. Tuvo un servicio militar muy duro, pasó frío y hambre. Luego se tuvo que ir solo a muchos kilómetros de casa a buscarse un trabajo y me consta, que también ahí lo pasó bastante mal, hasta que consiguió ese trabajo. Se casó con mi madre en cuanto pudo y todo lo pagó él. Ayuda, ninguna. Todo se lo sacó él con su esfuerzo y su trabajo. Y todo lo que ha habido en mi casa, lo ha traído él con sus manos.
También vivió en sus carnes el paro. Se quedó en paro apunto de cumplir los 50, edad más que complicada para encontrar trabajo de nuevo. Pero lo volvió a encontrar y ahí estuvo, hasta que la salud le hizo jubilarse antes de tiempo. Y cuando se quedó en paro, no se amargó, no se metió en un bar, no se deprimió. Se quedó en casa con nosotros y mientras le salía otra cosa, hizo lo que tuvo que hacer, si tuvo que limpiar limpió (eso sí, luego no me dejaba moverme pa no mancharle, jajaja) cocinó para nosotros (y no lo hacía nada mal) y tiró para adelante, como siempre ha hecho, como siempre hace.
Ahora aquí está, dando guerra, con sus achaques, pero con la misma fuerza y energía de siempre.
Si estoy segura de algo, es que, mi positivismo, mi energía, y el par de ovarios que le echo a las cosas, se lo debo a él.
Estoy muy orgullosa de toda mi familia, de la sangre que llevo y de los padres que me han criado y educado. Y puedo decir con la cabeza bien alta que mi familia vale mucho y que mi padre, mi madre, mi hermano y yo, hemos salido hasta ahora y seguiremos saliendo adelante, como siempre, con mucho trabajo y siempre juntos.
Feliz cumpleaños papá

Comentarios

  1. Otro post precioso. Ay, a mí me encantaría ver con esos ojos tan positivos a mi padre. Que siempre se lo ha currado y ha sacado todo adelante pero es tan pasivo, se ha dejado tanto arrastrar que me da rabia que no eche ese par de huevos que le echa el tuyo a la vida.
    Besos

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