LAS MANOS DE MI MADRE


Tendría  yo uno o dos añitos, aún dormía en cuna, una de esas de barrotes metálicos, las que se llevaban en aquellos años, recuerdo perfectamente como mi madre pasaba las noches con el brazo metido entre los fríos barrotes de mi cuna para darme la mano y que yo durmiera sin miedos. Yo no sé a qué edad se empiezan a almacenar los recuerdos en la memoria de un niño, hay gente que dice que tiene recuerdos de su primer día de vida incluso, yo no llego a tanto, pero sí tengo ese detalle grabado en mi mente: yo durmiendo con la manita agarrada a la de mi madre y ella, hiciera frío o calor, con el brazo extendido para alargarlo hasta la cuna.
Pronto empecé a tener dolores de oídos, mi salud nunca fue mi fuerte,  era aún pequeñita cuando esos dolores me hacían pasar unas noches malísimas. Mi madre me cogía en brazos, y con su mano en mi oído, me acunaba hasta que me calmaba.
Cada vez que me han tenido que hacer una intervención, ahí  ha estado, con sus manos acariciándome y ayudándome para que mi dolor no fuera tanto. Las noches después de la operación de corazón, me las ponía debajo de mi espalda para que no me doliera, al no poder cambiar de postura durante tantas noches. Sus manos fueron mi mejor analgésico.
También me han hecho cosquillas, han jugado conmigo, me han mecido, me han bañado, me han dado de comer, y me han acompañado a cada paso.
De sus manos he aprendido a caminar por la vida, y de sus manos he ido y aún voy.
Aún no soy madre, pero el día que lo sea, espero que mis manos, sean para mis hijos, lo mismo que las de mi madre han sido para mí, alivio, cariño y amor.
Hoy esas manos cumplen 65 años, y con ellas la gran mujer que es mi madre.
Además de ser madre y de habernos transmitido tanto esas manos a mi hermano y a mí, también ha sido y es: hija, esposa, hermana y amiga. Y de su mano ha acompañado a sus padres  hasta el final. Y al lado de su hermano  estuvo hasta su último suspiro.  También acaricio a su Tigre, hasta que cerró sus ojos por última vez.
Con tus manos, tu ternura, tu paciencia y el muchísimo amor que nos das a todos,  has hecho que nuestras vidas sean especiales solo porque tú estás en ellas.
Y aunque hoy cumplas 65, sabemos que a tus manos, les queda mucho para jubilarse, pues aún las necesitamos para que nos sigan dando calor mucho tiempo.
Feliz cumpleaños mami

Comentarios

  1. Que bonito Ana!! No hay nada como una madre y cuando lo seas serás la mejor con menudo ejemplo. Un beso

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  2. Muchas gracias cariñet. Tu hija también tiene muchísima suerte, tiene una madre valiente, Gigante diría yo, y tendrá un ejemplo excepcional en ti, como seguro que tú también lo tendrías en tu madre. Un besazo

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  3. Ahora empiezo a leer estos post antiguos que el sábado no me tiempo y jolin como me ha emocionado este.
    Que grandes las madres...

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