LA ESTADÍSTICA

Mira que le tengo manía a esta palabra, "estadística". Básicamente, le he cogido ojeriza, por dos motivos: uno, porque es mi asignatura pesadilla en la carrera de Psicología (quién iba a pensar que para ser Psicólogo, tenías que ser un hacha en matemáticas) y segundo porque yo misma me he convertido en una, ahora ya no soy una persona, soy una estadística.
Lo soy porque, desgraciadamente, desde hace un tiempo, estoy en el paro. Y que pasa en este país, cuando te quedas parado, pues eso, que dejas de ser una persona con un gran problema, para convertirte en una triste cifra, en un dato, en un problema para el gobierno, en resumen en una simple estadística que dan en los telediarios cada mes.
Pero yo me pregunto, ¿alguno de los que manejan estos datos se ha parado a pensar lo que significa para una persona estar parado?, ¿a alguien se le ha ocurrido investigar un poco, sobre como se siente un parado, como se encuentra anímicamente? ¿cómo se enfrenta la persona a este nuevo estado? La respuesta creo que la tengo clara, NO.
Por si alguno de los que me lea, tiene la suerte de no haber sentido nunca el peso del desempleo en su espalda, os voy a contar un poco lo que conlleva, básicamente, para que a partir de ahora cada vez que oigáis estos números en las noticias, recordéis que hay vida detrás de la estadística.
Para empezar como encajas la noticia, cuando a mi me la dieron, el 15 de Junio del 2010, no sabía si creérmelo. Uno de mis jefes me llamó al despacho, para decirme, que la empresa no iba bien, que iban a cerrar, que esto se veía venir, resumiendo, que me iba a la calle. En ese momento te quedas un poco en shock. Recuerdo que se me escapó un par de lágrimas, y eso que odio llorar delante de nadie, pero me pilló de improviso y no lo pude evitar. Lo peor fue escuchar a mi jefe, prometiéndome un nuevo puesto, en cuanto él se reorganizara, en una supuesta nueva empresa que iba a crear, un puesto, que yo sabía muy bien, que no llegaría. Nunca he creído en promesas vacías y esta vez no iba a ser diferente.
Una vez que asumes el tema, y lo comentas a la familia, viene, para mi, el peor trago, la cola del paro.
Llegas allí, con todos tus papeles, y casi rezando para que no te pongan pegas y tengas que volver a pasar por lo mismo, otro día. Te pones a hablar con alguien en la cola, que te suele dar ánimos en plan, "uff yo ya llevo cinco años y nada", vamos que para cuando llegas al amable funcionario que te trata como si fueras un despojo, estás con el ánimo por las nubes. Y encima te atienden con esa simpatía que caracteriza a todos estos trabajadores incansables....parece que los escogen, no me digáis que no.
Si tienes suerte, te tramitarán todo a la primera y te darán tus meses correspondientes cobrando lo que te toque, según hayas cotizado.
Y entonces, empieza la tercera fase, la de acostumbrarte a tu nueva vida, e ir buscando un nuevo empleo.
Lo primero, uff, es duro. Olvida tus madrugones, tu rutina, más o menos dura, pero es tu vida, organizada, con tu sueldo a fin de mes, tus historias diarias, todo eso, se acabó.
Ahora te levantas, te miras al espejo, y te ves encerrado en casa, porque si sales, gastas, y en ese momento, no estás para gastar. Y te miras, y que ves...nada. Tu pareja trabajando (con suerte), tus amigos trabajando, tu familia trabajando y tú, en casa. Algún día te levantas más positivo, madrugas, te duchas, te maquillas, te arreglas y luego piensas ¿para ir adonde?.
Luego enciendes el ordenador y decides mirar las ofertas. Ahí directamente o te mueres de la risa, o te pegas un tiro. Yo, soy afortunada, soy de las que me entra la risa, cuando leo ofertas tipo:
"Se busca auxiliar administrativo para cobrar 6000 euros brutos (con suerte)"
"Se requiere, titulación universitaria, Inglés bilingüe", etc. etc. Ahh y lo que más me gusta leer, "edad, hasta 28 años", parece ser que después de los 28 ya no tienes que trabajar.
Porque esa es otra, a mis 35 años, parece ser que ya soy mayor.
En fin... cuando llevo un par de horas leyendo ofertas irrisorias, con suerte, he podido optar a mandar mi currículum en tres o cuatro, de las que, no me llamarán, porque últimamente ni llaman.
Y suelo ser positiva, la gente que me conoce lo sabe. Me levanto de buen humor y acepto mi situación con resignación. Acepto que después de más de 10 años de experiencia, cinco años de administrativo, tres de carrera aprobada con una nota media de 9, y muchas muchas ganas de trabajar, nadie me lo tenga en cuenta y esté aquí tirada en casa como si fuera nadie. Pero tengo mis días malos, y eso, el que no lo haya probado no lo entenderá, y ojalá no lo tengáis que entender nunca, porque es duro, es muy duro.
Todo esto, se esconde detrás de esa estadística que con tanta alegría se da en la tele y que algunos afortunados ni se paran a escuchar, "que pesados son con las cifras del paro",¿verdad?

Comentarios

  1. Me siento totalmente identificada contigo.Encerrada en casa y sin saber qué camino coger a mis 35 años...pero estadísticamente nos tiene que tocar algo bueno pronto no?

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  2. Seguro que sí Paqui, seguro. Yo pienso eso también, que después de estar abajo, por narices, ya no puedes bajar más, luego algún día nos tocará la subida de nuevo, no?
    Un besazo guapísima, mucho ánimo con esto del desempleo. Verás como algo tiene que salirnos, nos lo merecemos. Suerte y muchas gracias por leerme.

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