Anécdotas vacacionales

Todo lo bueno se acaba. A nosotros, se nos acabaron ayer las ansiadas vacaciones. A partir de hoy, mi amore al curro de nuevo y yo a ejercer de tía, y a estudiar los dos tochos que me han quedado para septiembre. Nos queda el bendito 15 de agosto, un pequeño oasis en medio del desierto de la rutina.
Este año, gracias a la dichosa crisis, no hemos podido irnos de vacaciones como venimos haciendo desde que nos casamos todos o casi todos los veranos. Así que hemos estado de turistas en nuestra tierra. Cenita por aquí, comida por allá, playa, piscina, excursiones, etc., y, la verdad, lo hemos pasado en grande.

El caso es, que en todas estas actividades, hemos ido encontrándonos con numerosas anécdotas, unas divertidas y otras no tanto. Os relato algunas de ellas.

Habéis oído el término "Ir a la playa, a lo Merkel", seguro que no, porque me lo he inventado yo este verano. Os explico, "ir a la playa, a lo Merkel", significa varías cosas:  lo primero y más importante, ser Alemán, obvio. Lo segundo, ir a la playa con una sombrilla y una pala, pero no una pala de estas de los niños para jugar, no, una pala para excavar, vamos como si fueras a enterrar algo (o a alguien). Lo tercero ser más rubio que el sol y ponerte más rojo que un tomate, por no conocer las cremas solares, o no hacer uso de ellas. Y lo último, pero no por ello menos importante, tener ganas de dar por culo a un Español, o a varios. Os pongo en situación: playa de Moraira (Alicante) maravillosa playa por cierto. Carlos y yo por la tarde, después de comer, decidimos volver, para ver si se había vaciado un poco, pues por la mañana estaba a reventar y nos tuvimos que conformar con la sexta o séptima línea. Comprobamos que así es, y plantamos nuestra sombrilla y nuestros bártulos en primera línea. O eso creíamos nosotros. Al segundo de estar allí recreándonos en las vistas del Mar turquesa, llega el típico Alemán que va "a la playa a lo Merkel". Se planta delante nuestro, es decir, casi en el agua, porque os juro que no había más sitio físico. Coge una pala, de las de excavar, y comienza a hacer el agujero para plantar la sombrilla o en Alemán, Sombrillen. Sí, lo habéis leído bien, para hacer un triste agujero, necesita una pala. Vamos que como financieros serán la leche, pero luego no saben hacer un puto agujero en la arena para plantar una sombrilla. Es lo que tiene ser Alemán. Y cuando plantan la dichosa Sombrillen, se plantan los cuatro, Alemán, Alemana y dos Alemanitos y convierten nuestra primera línea, en segunda.  Es decir, dan por culo al Español medio, cuya única atracción ese verano, es hacer excursiones, porque no tiene dinero para irse a otro sitio, o a otro país como ellos han hecho. A esto, a dar por culo al Español, yo creo que les ha enseñado su jefa, esa rubia con cara de no haber echado un kiki en años que se empeña en ponernos la cosas difíciles en la bolsa y por lo visto en la playa también.
Pero he aquí una Española, con muy pocas ganas de dejarse ganar la partida en su propia casa. Porque sí, porque esta es mi tierra, y los impuestos los pago yo. Y si alguien tiene derecho a esa primera línea, soy yo. Así que, disimuladamente, o no tanto, comencé mi "acoso y derribo" a los Salchichen de Frankfurt, y patadita por aquí, tierra por allá, "uy pero que torrrpe me he levantado esta mañana".... Al final duraron cinco minutos antes de buscarse otro emplazamiento. Ana 1- Merkelanos 0

Esa fue divertida, por lo menos yo me reí un rato. También pasé por otras menos afortunadas. A esta la llamo "Objeto volador, desgraciadamente identificado". Situación: Pizzería en El Perelló, cenita romántica. De repente, y aún no habiendo empezado a cenar, aparece de la nada. Una cosa extraña, de un color parduzco, sobrevuela nuestras cabezas y las del resto de clientes. Mi amore me relaja, tranquila chiqui, es solo una polilla grande. A mí, no me gustan las polillas, de hecho, no me gusta ningún animal que no mida más de un palmo del suelo y sea invertebrado. Pero bueno, las polillas, las aguanto, siempre que no se me pongan encima. El tema es, que yo lo vi claro en seguida, no me parecía una polilla, era gordo, y grande, y no me parecía nada bueno. Pero no quería ponerme en lo peor. Pensaba "Ana, venga, no te hagas ideas raras y disfruta la noche con tu chico". Hasta que nuestro objeto volador, se posó sobre el suelo, y fue, desgraciadamente identificado: una cucaracha del tamaño de un chiguagua . AGGGGGHHHHH. No grité, pero mi disgusto fue en aumento, cuando volvió a volar, y se metió dentro del restaurante (nosotros estábamos en la terraza). Ahí es cuando te pones a pensar aquello de "susto o muerte" elige. A ver, si salía de nuevo, a sobre volarnos, me moría. Y si se quedaba dentro, cabía la posibilidad de que se pasease por nuestra deliciosa cena, incluso de que viniera  como aderezo en el plato. Que es peor????
Afortunadamente, después de unos minutos, que a mi me parecieron horas, de tensa indecisión, acerca de que llevaría peor de las dos situaciones, el bichito volvió a salir de paseo por la terraza, esta vez lo hizo sin echarse a volar y la camarera lo pisó. Y ya sabéis el dicho "Muerto el perro...", o en mi caso "muerta la cucaracha, se acabó el susto" Eso sí, creo que me alegré tanto, que volviendo más tarde hacia el coche, vino una colega de la difunta a tirarme la bronca por no guardarle luto a la susodicha. Esta última me hizo correr tanto que olvidé, incluso, que llevaba taconazos. Ay que ver como corro cuando veo una, creo que le haría sombra al mismísimo Usain Bolt.

Y ya por último, al menos de esta primera entrega, ya haré la segunda más adelante. Y ya que he sacado a relucir el nombre de Bolt, una de Olimpiadas. Mira que he tenido que ver deporte!!!, con lo poquísimo que me gusta. Pero claro, es lo que tiene, que coincidan las dichosas Olimpiadas con las vacaciones de mi amore. He visto de todo, fútbol (de eso poco, madre mía que mal quedaron), baloncesto (Ole y Ole), gimnasia rítmica, esta es la única que me gusta. Pero de todo esto, me quedo con la ceremonia de inauguración y los comentarios de la gran María Escario. Que conste que me gusta esta mujer, no es una ironía lo de Gran María Escario. Es grande, pero esa, hay que reconocerlo, no fue su noche.
Y si no, repasemos los que, para mí, fueron los dos errores  más cachondos que tuvo aquella noche.
El primero: grande, como ella: " A continuación Señoras y Señores, cantarán el himno, un grupo de niños sordomudos"  A estas alturas mis ojos estaban abiertos como platos: "sordomudos" repetí aún sin creérmelo.  Y van a cantar¿¿¿¿????. Pues eso hay que verlo, dijo Carlos.  Un momento después, ella misma se corregiría diciendo: Bueno son un grupo de niños, con algunos problemas de audición....Ahh, claro. Eso sí.

Y para mí,  que "la saquen a hombros" por este último comentario que os dejo aquí plasmado por si alguno de vosotros no lo vio, y no tiene Twitter (por supuesto fue tema del día). Llega la hora del desfile de países y   la señora suelta: "España saldrá de las últimas porque van según el alfabeto Inglés". Toma castaña. Parece ser que el alfabeto inglés, es diferente al nuestro.

En fin....son meteduras de pata, que todos tenemos. Que conste que solo era para hacernos la vida un poco más divertida este post. No tengo nada en contra de esta excelente periodista, pero eso sí,  lo llega a hacer Sara Carbonero, y directamente la echan del país.

Comentarios

  1. Eres única escribiendo, me parto con tus anécdotas... Tú y las cucarachas, jajaja! Y los alemanitos, qué? En serio iban con una pala para cavar? Hoy en día existen unos artilugios no tan grandes ni pesados, así como un tornillo, para hacer el agujero más fácil...

    Pero sobre el comentario del alfabeto inglés, se refería a que íbamos como "Spain" y no como "España". ;)

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  2. Ya, ya sé que el alfabeto inglés iba por ahí. Pero se explicó con el culo la tía. Tenía que haber dicho " Que íbamos como Spain, en inglés y no en Español" Yo creo que lo que se fumó esa noche, no le sentó nada bien...jajaja
    Y sí, conozco el artilugio que dices para la sombrilla. De hecho nosotros llevamos uno. Pero al Alemán le pareció más oportuna la pala, porque sí, era un pedazo de pala enorme. Se pensaría que la arena estaba dura como la cabeza de cierta presidenta Alemana.

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