IR A LA PLAYA ES UN DEPORTE DE RIESGO

Cuando uno se levanta por la mañana, mira por la ventana, y ve un espléndido día de sol, piensa, me voy a la playa a relajarme, darme un bañito, mirar el mar mientras escucho música, o a leer un buen libro mientras tomo el sol...JA!!! Eso era antes, cuando no existían los peligros que acechan ahora en cada lugar de las costas Españolas. Y es que uno llega con toda su buena voluntad, sus bártulos, sombrilla, hamaca y demás y se dispone a pasar ese maravilloso día planeado, y que se encuentra, pues para empezar con el primer obstáculo, donde plantar la sombrilla. Si la pones en primerísima línea, si es que queda sitio cuando llegas, corres el riesgo de que suba un poco la marea y se te moje todo; pero claro, si la pones un par de palmos más atras, siempre, pero siempre, llegará un listo que se te pondrá justo delante, y entonces pasas de tener la maravillosa vista del mar ante tus ojos, a un culo flácido agachado plantando una nueva sombrilla en tu horizonte. Cuando consigues plantar tu sombrilla, con la mejor vista posible, te pones a mirar un poco a tu alrededor y a observar la gente que tendrás como vecinos el resto del día y ahí...ahí es donde empieza el auténtico pánico. A tu derecha, sombrilla de flores pero no una, sino dos juntas y varias sillas, tumbonas, cubos, palas, neveras, mesas, y como diez o doce personas juntas, niños, abuela y si te descuidas hasta el perro, sí, estamos ante la típica familia de domingueros. Esto en principio no parece un riesgo en sí, salvo para tú salud mental, por el hecho de aguantar a los niños echando carreritas a tu alrededor y dando ruido por doquier. Pero según va pasando el día vas viendo la realidad, tu vida comienza a peligrar, y es que teniendo en cuenta que, las sombrillas las ha plantado el abuelo, con lo que su anclaje, es más que probable que no dure todo el día, y justo cuando estés tumbado en tu toalla, salga volando directa hacia tí para decapitarte; o el papá ha decidido justo ese día enseñar a su hijo a jugar con el balón, y comienzan a dar patadas a diestro y siniestro a la pelotita, que se acerca cada vez más a tu cabeza y amenaza con darte un buen pelotazo cuando menos te lo esperes, para que más.... Y a tu izquierda, bueno a tu izquierda se ha puesto el típico grupo de amigas casi todas con las tetas operadas, ya sabéis esas que te pongas en la postura que te pongas no se mueven, y todas haciendo top- less por supuesto. Esto tampoco parece un peligro a primera vista, al menos no lo es físicamente hablando. Pero claro, tu las miras, altas, esbeltas, melenas al viento, tetas desafiando a la ley de la gravedad, perfectas....y luego te miras tú, bajita, o no tan alta como ellas, redondita más bien, con tus pobres tetas a las que la ley de la gravedad ya afecta un poco (o un mucho), y tu bikini de, por favor aguántamelas y que parezca que aún están ahí arriba, y...claro cuando vas camino del agua te dan ganas de no salir más, vamos que corres el peligro de matarte a tí misma ahí dentro esperando a que nadie te mire para volver a salir e ir corriendo a refugiarte en tu toalla.
Después están las parejitas que juegan a las palas en la orilla. Qué podemos decir de estos, suelen ser tan malos que lo raro es no acabar probando la pelota en alguna parte de nuestro cuerpo, e incluso la pala en los casos de torpes más graves.
Luego te estás bañando tranquilamente, y te girás y PLASH un catamarán que se les va de las manos y la vela cae justito a tu lado, apuntito de descalabrarte ha estado, incluso una gotita de sudor frío te cae por la frente pensando en lo cerquita que lo has tenido.
Eso por no hablar de los patines asesinos, conducidos por señores o señoras temerarios que no entran más allá de la orilla y se pasean tranquilamente alrededor de los pobres bañistas.
Vamos que al final decides salirte del agua (a pesar de tus tetas caídas) y volverte a la toalla. Y cuando vas a comer, el niño de al lado que jugando levanta arena y PLOF en todo el bocadillo. A partir de ahí tu comida comienza a hacer un ruidito cuando la muerdes: crash, crash, estás masticando arena.
Cansado de aguantar decides que ya es hora de volverte a casa y comienzas a recoger, no sin antes observar que las nenas de tu izquierda, lastetasperfectas, están también recogiendo para irse, y mientras tú pareces salida de una película de miedo, con tú pelo revuelto, la cara colorada y la ropa arrugada de estar en la bolsa, ellas están perfectas, parecen recien salidas de una portada del Vogue, el pelo casi de peluquería, el modelito que llevan, les valdría casi para ir de boda, y claro, vuelves a mirarte a tí, sales corriendo hacia tu coche y decides que al día siguiente irás a la piscina.

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