MANÍAS

Todos tenemos manías, supongo. Yo desde luego tengo unas cuantas, de hecho, tengo bastantes, y algunas tremendamente tontas. El otro día me dio por pensar en ello, en la cantidad de chorradas que tengo como costumbres tontas e irracionales, pero que no puedo dejar de hacer o de sentir, por muy raro que parezca. Voy a enumerar algunas de ellas, más que nada porque me gustaría saber, si alguién en el mundo es más raro aún que yo.
-Mirar el reloj. En principio no es nada fuera de lo común, pero sí empieza a serlo, cuando lo haces cada minuto y medio. No puedo evitarlo, cuando tengo algo pendiente, o tengo que llegar a algún sitio, independientemente de que vaya con tiempo o no, miro la hora cincuenta veces seguidas. Es algo impulsivo. A veces me he ido de casa sin reloj, y la angustia ha sido directamente proporcional al tiempo que he tardado en recordar que el móvil también tiene la hora.
-No puedo beber ni comer en platos o vasos mojados. Es decir, tienen que estar limpio y seco, y no me vale que me lo seques en el momento de dármelo, no, se tiene que haber secado de forma natural. Ah y ya que estamos con la vajilla, tampoco soporto la gente que friega a mano los platos y no enjuaga durante al menos diez minutos cada pieza. No me gusta que le pongan el jabón y lo enjuaguen un poco y au, tiene que estar todo perfectamente enjuagado pero mucho mucho.
-No puedo dormir con la cama pegada a la pared. Todas las noches antes de dormir separo la cama de la pared. Esto es un poco por mi miedo casi irracional a los bichitos, sobre todo a estos de la pared, me da rollo que la cama esté pegada a la pared mientras duermo.
-Otra chorrada de las mías es, cuando estoy en casa sola, salir a mirar, cien veces al día, si la puerta de casa está cerrada con llave. Paso por la puerta para ir al cuarto, y lo compruebo, de vuelta al comedor, lo vuelvo a comprobar, al rato, me levanto del sofá y otra vez......
-Tampoco soporto tocarme el ombligo, ni que nadie me lo toque, ni ver a nadie tocarse el suyo, me da una grima, augghhhh.
Y una última que se me ocurre es lo exageradamente escrupulosa que soy. Por ejemplo, si tengo la comida delante, no me gusta que la gente se acerque demasiado, que pase sus brazos o manos por delante de mi plato, ni mucho menos que se atrevan a comer de él, es más si señalan mi plato muy de cerca, ya no como.
Ya ves, soy una loca obsesiva compulsiva y maniática.....Que fuerte, espero no ser la única

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